Esencias

La esencia es aquello invariable y permanente que constituye la naturaleza de las cosas.

El término proviene del latín essentia, que a su vez deriva de un concepto griego.

Se trata de una noción que hace referencia a lo característico y más importante de una cosa.

La esencia es lo que hace que un ser o un objeto sea lo que es.

Para la metafísica, la esencia es la realidad persistente en un ser más allá de las modificaciones que surgen por lo accidental;

esto quiere decir, en otras palabras, que independientemente de los cambios superficiales que atraviese una persona o cosa, su esencia (que representa los rasgos que los hacen únicos) se mantendrá intacta.

A menudo se habla del efecto del dinero y la fama en las personas, de cómo el poder las cambia, las aleja de sus orígenes y las convierte en seres fríos y desprendidos de su sensibilidad.

Esto representa un fenómeno que ocurre a ciertos individuos, y de ninguna manera se puede decir que sea inevitable para aquéllos que consiguen cumplir sus sueños de ser conocidos internacionalmente.

En cualquier caso, continuando con la idea planteada en el párrafo anterior, la esencia se conservaría impoluta.

Para la química, la esencia es una sustancia líquida que se forma por la mezcla de hidrocarburos y que presenta características similares a las grasas aunque resultan más volátiles y tienen un olor más penetrante.

En un sentido similar, las esencias son perfumes o extractos líquidos concentrados de una sustancia aromática.

Por ejemplo: “Voy a comprar una esencia de rosas para perfumar nuestra habitación”“El budín de pan lleva varias gotas de esencia de vainilla”.